El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas, declaró ayer que esa organización tiene una cita ineludible con el poder en las elecciones de mayo de 2016.
Asimismo, sostuvo que para tal fin el PRD completa un fecundo proceso de renovación, apertura y crecimiento, “cuyas bases fundamentales serán expuestas en la Convención Nacional de Delegados del próximo día 14”.
Un despacho de prensa detalla que Vargas hizo el pronunciamiento en un acto efectuado ayer en la casa nacional perredeísta, “donde el presidente del Movimiento Externo Amigos de Moringlane, doctor Guillermo Moringlane Núñez y los principales dirigentes de su equipo, se juramentaron en respaldo a las aspiraciones del presidente del PRD de ser elegido Presidente de la República en los comicios generales de mayo de 2016”.
“Al dar la bienvenida a Moringlane y su movimiento, Vargas dijo que el partido blanco representa la mejor opción que tiene el pueblo dominicano para aprovechar las elecciones municipales, legislativas y presidenciales de 2016 y darle un cambio de rumbo a las difíciles condiciones de vida de la mayoría del pueblo, incluyendo a una clase media que se ha empobrecido significativamente en los últimos 12 años, conforme datos de acreditados organismos internacionales”, precisa la nota.
Afirma que Moringlane fue director en La Romana del sector externo de la campaña de Hipólito Mejía en las pasadas elecciones y que acaba de renunciar como coordinador del sector externo de la corriente de Luis Abinader.
“Moringlane afirmó que su movimiento adoptó la decisión de respaldar a Vargas, tras analizar la rectitud, serenidad y eficiencia con que ha conducido el proceso de institucionalizar al PRD, y su expresa determinación de abrir ese partido, y unirlo a las fuerzas comprometidas con un cambio en la dirección del país”, destaca la nota.
Precisa que en la reunión se acordó realizar en las próximas semanas un acto en La Romana, en el que el dirigente del sector externo reunirá a la dirigencia de su movimiento para formalizar el acuerdo con Vargas.
sábado, 6 de septiembre de 2014
lunes, 14 de marzo de 2011
LA DESINTEGRACION FAMILIAR
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| Víctor Díaz |
La sociedad como la conocemos hoy día, no solo en República Dominicana, si no en casi todo el hemisferio occidental, en la que florece la pérdida de valores a un ritmo alarmante, no tendrá mucho que ofrecer a sus ciudadanos en un futuro cercano, a menos que tomemos conciencia de la necesidad de trabajar para revertir el fenómeno.
Ya no sorprende la cantidad de violaciones a las leyes a través de los distintos crímenes que a diario se cometen, la capacidad de asombro se ha perdido y pareciera como si las sociedades compitieran por el trofeo de quien logre primero llegar a la desintegración.
Desde nuestro punto de vista y analizando la opinión de entendidos en la materia, esa desintegración social se produce en la misma medida que se ha ido desintegrando la familia como núcleo principal del orden social.
La familia que conocimos en la antigüedad, en la que todo el núcleo estaba sujeto al paterfamilias o patriarca, se caracterizó por el respeto al buen nombre de la misma, a la palabra empeñada, al trabajo colectivo como medio para satisfacer las necesidades del grupo.
Nuestros ancestros no muy lejanos, es decir, nuestro abuelos, conservaron hasta hace poco una buena parte de la herencia antigua con relación a la familia y aun hoy día quedan sobrados ejemplos, pero solo eso, lo que antes era la norma, hoy son sobrados ejemplos, de familias que luchan por mantener intacto el orden, el respeto, la disciplina, la honestidad, la seriedad dentro de sus miembros, padres que se sacrifican por entregar a la sociedad hombres y mujeres con principios y valores.
La familia de hoy día, y es profundamente penoso de aceptar, adolece de una fuerte disfuncionalidad. Y es que el orden antes existente se ha roto fruto de la necesidad de aumentar la producción para satisfacer las demandas de la creciente población mundial.
Los hijos, que antes trabajaban junto a sus padres y formaban el patrimonio familiar, hoy tienen que subsistir por cuenta propia, estudiar por cuenta propia y peor aun crecer y formarse por cuenta propia, pues la madre, que antes se dedicaba a su cuidado y formación, a inculcarle valores y principios, ha sido absorbida por una sociedad de consumo que la obliga a insertarse en los medios de producción y relegar a un segundo plano la formación de sus hijos.
La formación de los hijos en el plano familiar pasa entonces a manos de terceros, en muchos casos sin ninguna afinidad o vinculo familiar con el niño, en muchos casos a manos de personas que por sí mismas carecen de la formación familiar adecuada y que por tanto van a mal formar a nuestros hijos. De ahí que más de una generación del presente no respete a sus mayores, ni a sus padres y mucho menos a su prójimo. Los hijos formados bajo este esquema, tienen mayores posibilidades de convertirse en antisociales o resentidos o delincuentes, que aquellos que son formados por sus padres.
Se puede colegir que la desintegración de la familia es una consecuencia de la incapacidad de las sociedades en producir bienes y servicios con un modelo de trabajo colectivo que priorice la participación del núcleo familiar, y que de mantenerse este modelo, ya no estaremos fomentado la desintegración del núcleo familiar, sino la desintegración de la sociedad misma.
Muchas son las variables que se pueden analizar como responsables de la desintegración social que hoy viven nuestras sociedades y mucho es el trabajo que urge hacer para rescatar el papel principal de la familia como productora de un modelo de sociedad con sanos y buenos valores y principios.
En nuestro país, a pesar de que existen varias instituciones que trabajan con determinados elementos de la familia, (Ministerio de la Juventud, Ministerio de Educación, Ministerios de la Mujer, entre otros), no existe una política y mucho menos una institución a partir de la cual se tracen las estrategias y se ejecuten las acciones para fortalecer el núcleo familiar como un todo, como un conjunto.
Necesitamos trabajar a tiempo con la más importante de las instituciones de nuestra sociedad, la familia, dándole el carácter que demanda.
La creación del Ministerio de la Familia, donde se concentren todas las políticas dirigidas a su fortalecimiento, es una obligación moral y patriótica que debemos impulsar.
lunes, 7 de febrero de 2011
miércoles, 22 de septiembre de 2010
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